El escenario africano a inicios de 2026 está marcado por una combinación de tensiones regionales, debilitamiento de organismos multilaterales y una creciente priorización de intereses nacionales. Esto configura un entorno volátil, con riesgos de escalada militar, crisis humanitarias masivas y reconfiguración geopolítica acelerada.
2. Focos de conflicto de alta intensidad
Sudán
Colapso estatal tras más de 1.000 días de guerra entre SAF y RSF.
Crisis humanitaria extrema y ausencia de perspectivas de negociación.
Cuerno de África (Etiopía–Eritrea)
Ruptura de la alianza histórica.
Riesgo elevado de guerra interestatal con potencial de desestabilización regional.
Milicias locales (Fano) como factor multiplicador del conflicto.
República Democrática del Congo
Expansión del M23 y creación de administraciones paralelas.
Acusaciones de Kinshasa contra Ruanda mantienen latente un conflicto interestatal.
Sudán del Sur
Elecciones previstas para diciembre de 2026 sin garantías mínimas.
Riesgo de retorno a la guerra civil ante la fractura entre gobierno y oposición.
3. Conflictos de baja intensidad y violencia crónica
Somalia: insurgencia persistente de Al‑Shabaab y tensiones con Etiopía por Somalilandia.
Nigeria: coexistencia de bandidismo, separatismo y terrorismo.
Camerún: conflicto anglófono sin resolución política.
4. El Sahel: un nuevo bloque militarizado y frágil
Inestabilidad política
Intentos de golpe recurrentes (ej. Burkina Faso, enero 2026).
Malí enfrenta presión de grupos independentistas y expansión yihadista.
Reconfiguración geopolítica
Rusia: consolidación militar y minera.
China: liderazgo en infraestructuras y cooperación económica sin condicionalidades.
Occidente: pérdida de influencia; la UE busca reposicionarse para mantener capacidad de incidencia.
5. Riesgos estratégicos clave
Escalada interestatal (Etiopía–Eritrea, RDC–Ruanda).
Expansión yihadista en Sahel y Cuerno de África.
Colapso institucional en Sudán y fragilidad en gobiernos militares del Sahel.
Crisis humanitarias masivas y desplazamientos forzados.
Competencia geopolítica entre Rusia, China y Occidente.
Impacto climático sobre recursos, movilidad y conflictos comunitarios.
6. Implicaciones para actores internacionales
Necesidad de estrategias diferenciadas por subregión.
Urgencia de mecanismos de mediación renovados ante la erosión de la UA, ONU y CEDEAO.
Relevancia creciente de alianzas no occidentales en seguridad y economía.
Importancia estratégica del Sahel para la gestión migratoria hacia Europa.
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